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Domesticación de las ardillas

Domesticación ardillas

Las ardillas son seres curiosos, amigables cuando confían en su entorno, muy divertidas y también son uno de los animales más bonitos. Todas estas características hacen que el ser humano los haya adaptado como mascotas, incluyéndolos en su vida diaria para cuidarlos y tener un compañero diferente de lo que podría ser un perro o un gato. En este artículo te vamos a contar los cuidados que debes tener para mantener correctamente a tu ardilla, las recomendaciones y algún que otro consejo para su domesticación.

Recomendaciones para domesticar ardillas

Una recomendación que recibirás de todos los expertos en mascotas sobre estos animales es que debes de evitar domesticar o tener en casa una ardilla que haya sido tomada de su entorno salvaje. Las razones son varias y pueden afectar negativamente tanto a tu propio hogar como a las personas que viven en él.

Para empezar, una ardilla salvaje, sea de la especie que sea puede tener enfermedades, que aunque no podamos verlas a simple vista, pueden infectarnos y contagiarnos. Una de las enfermedades que suelen tener es la rabia, y con un mordisco que nos den, ya sea jugando, o queriéndose defender correremos el riesgo de infección. Esta es solo una de las enfermedades que podemos tener, entre otras muchas.

Recomendaciones para domesticar ardillas

Es preferible tener ardillas cuando son jóvenes.

Las ardillas que no han sido criadas en cautiverio ven a los humanos como posibles depredadores por lo que van a huir de nuestro lado, estresándose y en dicha huida pueden llegar a tirar objetos importantes en nuestra casa.

Cuando vayas a una tienda de animales para comprar una ardilla, te tienen que dar la seguridad de que ese animal está libre de enfermedades y criada desde pequeña junto a humanos porque así será más fácil su domesticación. Las razas más habituales que puedes encontrar es la ardilla coreana y en algunos casos la ardilla roja

Por otro lado su alimentación debe ser muy variada, con el fin de que puedan crecer más fuertes y con más energía. Debes incluirle además de los frutos y semillas que te recomiende el especialista, un poco de proteína animal cada dos o tres días. Con esto te aseguras que su crecimiento va a ser óptimo, aunque a cuando se convierta en una ardilla adulta ya tengas que ir reduciéndoselo.

Cómo domesticar a las ardillas

Una ardilla que se compra en una tienda debe intentar que sea joven, de esta manera su domesticación será mucho mejor y podrá aprender más órdenes, portándose mejor. Ya sea joven o adulta, recuerda que deben tener una jaula de gran tamaño, para que puedan jugar, saltar de un lado para otro y vivir con mayor actividad, pues pueden aburrirse y enfermar.

Uno de los aspectos que puedes tener en cuenta para su compra es que cuando estés mirando la jaula donde se encuentran, te acerques y elijas el que tenga más movimiento, el que parezca más curioso. Estos suelen tener mejores aptitudes para relacionarse con los humanos y terminar jugando con ellos sin riesgos a que se estresen o se escapen.

Cómo domesticar a las ardillas

Debes darle su espacio y que confíen en ti.

La ardilla cuando esté en casa debe tener una jaula lo suficientemente grande para moverse con soltura, también esta debe encontrarse en lugares alejados de sonidos fuertes como la televisión o la música, ya que en un primer momento esto lo traducirá como peligro y se sentirá estresado y dejará de confiar en el entorno. Al principio también le costará que los humanos se acerquen a él, por lo que es recomendable ir poco a poco, dejando que sea el propio animal el que se interese por ti, aunque también puedes incitarlo con comida.

Las primeras semanas lo que se recomienda es que vayas con cautela, con la jaula cerrada y acercándote poco a ella, para que el animal pueda inspeccionar el lugar, los olores, los movimientos y haciéndolos suyos. Después acercándote más a la jaula, para que después de un proceso, puedas darle de comer a través de los barrotes de la jaula.

Cómo tener una ardilla de mascota

Su jaula debe estar aseada y con comida.

Cuando la ardilla se deja tocar entre los barrotes, te huele y se acerca cuando tú estás cerca, es el momento de dar el siguiente paso. Primero tienes que cerrar todas las puertas y ventanas de la habitación para evitar escapes, y luego abrirle la jaula para que coma de tu mano. Intenta no agarrarlo con la mano y sacarlo fuera, ya que esto podría interpretarlo como que quieres capturarlo como una presa, entrará en pánico y volverá a desconfiar de ti.

Cuando puedas jugar con él, por ejemplo sentados en la cama, el animal cada vez confiará más en ti y te tendrá como ese ser que le da comida, que lo cuida, lo mima y te tendrá ya como compañero de juegos. En este momento ya se sentirá como en casa, pudiendo incluso tener la jaula casi siempre abierta ya que volverá a esta, ya que lo considera su hogar.

Vídeo de ardillas domesticadas

Ardilla domesticada comiendo pipas.

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