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Reproducción delfines

Reproducción de los delfines

La reproducción de los delfines fue un enigma hace décadas ya que nunca se había descubierto en libertad como era el comportamiento que tienen estos mamíferos acuáticos a la hora de aparearse. Es después de varios años y la posibilidad de estudiarlos en cautiverio se fue descubriendo poco a poco cuales eran los ritos de apareamiento que seguían los machos y las hembras, y cuál era la época del año más proclive. Si quieres conocer estos datos, te aconsejamos que sigas leyendo para conocer toda la información existente sobre la reproducción de los delfines.

La reproducción de los delfines

Entre los datos que se han ido recogiendo a lo largo de los años se ha conocido que los delfines no son monógamos, es decir, cuando se aparean con la hembra se despreocupan de la cría cuando nacen. Para esto las hembras buscan siempre la ayuda de otro delfín que toma el papel de partera y que junto con el resto de delfines de la manada cuidan y protegen las crías que nacen. Entre los animales, son los delfines los que más relaciones sexuales tienen, y según estudios de los que más disfrutan, llegando a aparearse los machos varias veces en una hora, pudiendo ser con la misma hembra, aunque en ocasiones varían si les es posible.

Lo que se conoce del ritual de apareamiento, comienza con juegos previos con la hembra en la que los dos se van tocando y jugando entre ellos hasta que finalmente unen sus vientres, momento en el que copulan.

Existen especies de delfines que para cortejar a la hembra utilizan sonidos que hacen que esta acepte o no al macho.

La reproducción ocurre en épocas cercanas al verano y buscando siempre zonas templadas, ya que la temperatura del agua es más cálida y apetecible, evitando siempre las corrientes frías.

Fotos de la reproducción de los delfines

Nacimiento de las crías

La gestación de los delfines varía según la especie, pero oscila por norma general de entre los 10 meses a los 12 meses y se produce en pleno mar. Cada madre de delfín trae al mundo una única cría, exceptuando en algunas especies de delfines de menor tamaño, que pueden llegar a parir dos. No tienen un lugar específico al que asistir para tener a sus crías, como ocurre con el resto de mamíferos. Los mamíferos de tierra suelen buscar un lugar protegido para poder tener a sus crías, y aunque suelen ser partos complicados, las crías en ese momento no corren demasiados peligros.

En el mundo acuático todo cambia, ya que la sangre y los fluidos que provienen del parto pueden llamar a depredadores como es el caso del tiburón que harán que tanto las crías como los propios delfines puedan verse en peligro.

Aunque parezca mentira, en el nacimiento de las crías la hembra es ayudada por otro delfín que, actuando como comadrona, consigue sacar a la cría de su interior, protegiendo además tanto a esta como a la madre. Cuando el parto empieza a producirse, es toda la manada la que protege a la madre de posibles ataques, defendiendo en todo momento a esta haciendo que el parto sea mucho más tranquilo y consiguiendo que sea más rápido y seguro. El delfín que está naciendo, lo hace siempre con la cola primero, ya que dentro de la matriz materna puede respirar correctamente, ya que si saliese primero la cabeza, correría mayor peligro de asfixia.

Cuando el recién nacido consigue por fin salir completamente de la madre, tanto la madre como él nadan hacia la superficie en busca de oxígeno para respirar. La madre en ocasiones ayuda a su cría situándose debajo de este y empujándolo levemente para que consiga llegar hasta arriba en el menor tiempo posible para que pueda empezar a respirar.

Cuando la cría ya ha respirado, lo siguiente que hace es buscar instintivamente las glándulas mamarias de la madre para poder alimentarse. Durante el siguiente año, o en ocasiones año y medio, el pequeño delfín va a estar amamantándose de su madre. El ritual del amamantamiento en los delfines es diferente que al que puede ocurrir en otros mamíferos. Los mamíferos suelen succionar de los pezones de la madre para conseguir que el flujo de la leche llegue a ellos. Pero en el caso de los delfines, es la madre la que inicia este flujo, contrayendo los músculos de esta zona, haciendo que la leche salga directamente a la boca del delfín. El crecimiento de las crías es muy rápido, llegando a duplicar o triplicar su peso y tamaño en tan solo 3 semanas.