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Pez raya

Rayas

Existe el error de confundir a las manta rayas con las rayas grandes cuando se trata de dos especies totalmente distintas. Básicamente, su tamaño es diferente.

Una raya grande puede medir dos metros, mientras que una manta raya llega a los nueve metros. Además, su forma también es distinta. Las rayas tienen la boca en la parte inferior de su cuerpo y la mantienen pegada al suelo para extraer su alimento. Las mantas rayas, en cambio, tienen la boca mucho más grande y situada en la parte delantera.

Las mantas se han adaptado a los fondos de arena, cerca de la costa. Para defenderse de los ataques, suelen permanecer enterradas en el fondo. Aún así, son vulnerables.

Por eso, este animal ha desarrollado sistemas de defensa que consisten en un aguijón con veneno que se sitúa en la cola.

Esta agujón se reemplaza por otro cada cierto tiempo. Un dato curioso es que las rayas que tienen aguijón son vivíparas y las crías nacen con aguijón y con veneno. Esto podría suponer un peligro para la madre al momento de nacer, pero la naturaleza es sabia y al nacer, la consistencia de este aguijón es muy baja. Se va endureciendo al contactar con el agua.

De todas formas, este sistema defensivo solo es utilizado cuando la raya se siente amenazada. Para los humanos, el veneno no resulta mortal. De hecho, suele tratarse de un animal curioso y sociable con los buceadores que se lo encuentran.

La mayoría de las rayas no son venenosas, pero existen cinco familias que si lo son. Las picaduras de raya producen una punción dolorosa, que aumenta durante los primeros 30-60 minutos, pudiendo durar hasta dos días.

Algunos síntomas de una picadura de raya son los sudores, quedarse pálido, nauseas y vómitos, diarrea o alteraciones en el ritmo cardíaco.

La manta necesita dientes aplanados para triturar los crustáceos de su dieta, mientras que la manta raya no tiene dientes ni aguijón ya que se alimenta principalmente de plancton.

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