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Enfermedades comunes

Enfermedades comunes en las iguanas

Las iguanas son, por lo general, animales saludables. Si bien esa es una de las ventajas de tener a un ejemplar de esta especie, una iguana implica seguir de cerca su comportamiento.

Normalmente, tendremos una iguana verde saludable si creamos un terrario adecuado para la estancia del animal, y le brindamos una alimentación variada, conformada por verduras y frutas ricas en calcio.

Encontrar un veterinario para una iguana no es fácil. Son muy pocos los profesionales de esa rama los que brindan atención a esa especie, y los más capacitados son aquellos especializados en reptiles. No obstante, como bien se dice, la mejor medicina es la preventiva.

Algunos síntomas que pueden indicar que una iguana se encuentra enferma están asociados con el decaimiento, la falta de apetito y los cambios en el comportamiento. El ritmo de la respiración, la forma de los ojos y la presencia de mucosidades en áreas de la boca o de la nariz son otros indicios de que algo anda mal.

PRINCIPALES PADECIMIENTOS

La enfermedad más común que afecta a la iguana verde es la descalcificación y está asociada a una alimentación que no compensa las necesidades de calcio, vitamina D3, otras vitaminas y minerales. Esto se puede advertir cuando la iguana muestra hinchada la mandíbula inferior y sus miembros, y se alimenta con dificultad.

Por otra parte, la carencia de vitamina B1puede provocar parálisis de las patas traseras y la cola de la iguana. Esta situación puede ser fácilmente resuelta por un veterinario si se indica modificar la dieta del animal e inyecciones de vitaminas y minerales.

Las iguanas son animales expertos en escapar, pero esto trae consigo consecuencias negativas, entre ellas la abrasión de la nariz y la cara. Esto se produce cuando la iguana, en busca de una salida, frota su nariz y boca contra la jaula y se produce cicatrices, las cuales pueden infectarse y volverse permanentes.

Igualmente, las iguanas son vulnerables al desgarramiento de sus uñas y dedos, debido a atascamientos con el enrejado de la jaula.

Suele ser frecuente también que las iguanas sufran quemaduras. Estas suelen estar asociadas con las lámparas que se encuentran dentro del terrario. En este sentido, se recomienda, colocar las fuentes de luz y calor en lugares donde la iguana no pueda alcanzarlas.

La temperatura y el nivel de humedad del terrario de una iguana son de suma importancia. Cuando estos indicadores no se hayan de forma correcta y la higiene no es buena, la iguana suele padecer de infecciones bacterianas, que le atacan, fundamentalmente, la piel.

De igual forma, las iguanas suelen ser atacadas por parásitos, asociados con una mala alimentación. Los parásitos internos provocan la pérdida de apetito y de peso. Por su parte, los externos son, casi siempre, más grandes que los internos. Entre ellos se encuentran ácaros de alrededor de seis mm.

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