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Gatos siameses

Gatos siameses

Los gatos siameses son unos animales cuyo origen se encuentra en Tailandia, aunque actualmente se han convertido en unos animales domésticos que pueden encontrarse en cualquier parte del mundo. El color canela de su pelaje del cuerpo hace contraste con el pelaje oscuro de las patas, las orejas y en ocasiones la cara junto con unos ojos de color celeste en la mayoría de los casos. Conoce con nosotros los orígenes de esta raza de gatos ancestrales y descubre información que posiblemente no sabías.

Características generales de los gatos siameses

Cabe destacar los orígenes de estos animales ya que a los gatos siameses se les ponían dentro de la tumba de los reyes tailandeses y al salir por un agujero preparado para ello, se afirmaba que el alma de los reyes estaba dentro de este gato. Así, éste podría estar presente cuando se coronara al siguiente rey. Es por ello que se trata de un gato con características mucho más nobles y señoriales que las que se suelen aplicar a otro tipo de gatos.

En cuanto a sus rasgos, se trata de un animal de tamaño mediano que tiene un cuerpo muy esbelto y una cola larga y estrecha hacia la punta. Las orejas son curiosas y de punta y sus ojos, bastante separados, son de color azul. Su pelaje es muy corto y suave. El carácter de estos animales es muy delicado. Son gatos sensibles y muy nerviosos, con mucha personalidad.

Características generales de los gatos siameses

Destacan por sus ojos azules y su curiosidad.

Estos animales son considerados como la raza de gatos más elegante y su estándar suele cumplir las siguientes proporciones. En cuanto a la cabeza, suele ser de tamaño medio, y suele estar muy bien equilibrada. Los ojos son de tamaño medio y suelen ser azules. Las orejas tienen forma de triángulo, siendo mucho más anchas en su base y el cuerpo suele ser largo y estar definido. El pelo es corto, fibroso y muy brillante y puede presentar colores blancos, pero también puede ser de otros tonos sólidos.

Cuidados necesarios de los gatos siameses

Si se quiere adoptar o comprar un gato siamés, lo mejor será hacerlo con tres meses de edad. Si lo hacemos antes no se habrá sociabilizado, como hará si permanece con su madre y con sus hermanos, de forma correcta, y si lo hacemos mucho más tarde, su comportamiento puede que nunca se adapte a nosotros. Si acogemos un gato de entre tres y cinco meses y le dedicamos el tiempo necesario, probablemente tendremos un gato adulto sano y totalmente equilibrado mentalmente.

Antes de elegir entre macho y hembra, cabe destacar que como sucede con otro tipo de animales, los machos son más grandes y mucho más impetuosos, aunque tienen a ser más independientes, mientras las hembras son más dóciles y silenciosas.

Se debe tener en cuenta que se trata de un tipo de animal muy activo y con mucha vitalidad que necesitará moverse mucho. Se trata de animales inquietos a los que si no se les atiende como es debido pueden llegar a causar problemas en casa. Si se quiere un gato tranquilo será mejor decantarse por otro tipo de razas puesto que estos necesitan realizar mucho ejercicio físico, pues es así, además, como se conservan delgados.

Además, deben de ser educados de forma firme y segura puesto que son muy territoriales y cabezotas y les cuesta entender sus límites. Si no se educan bien pueden producir muchos destrozos en sofás o cortinas, entre otros. Para ello, se deben potenciar los actos buenos con premios, mientras se castigarán los negativos. Son unos gatos complicados de formar, pero esto no es imposible, aunque hará falta bastante paciencia. No se debe gritar a los gatos ni hacer movimientos bruscos cuando se les está riñendo por algo que han hecho mal.

La higiene de los gatos siameses

Los gatos siameses son unos animales realmente limpios, pero además debemos favorecer ésta higiene para evitar que el animal desarrolle algún tipo de enfermedad.

Para esto, resulta básico el acostumbrar al gato a recibir baños desde bien pequeño. Concretamente se recomienza empezar a bañar a los gatos antes de que cumplan tres meses, utilizando agua tibia y champú para animales. Si se retrasa más, probablemente sea imposible poder bañar al gato, pues comenzará a correr o en el peor de los casos llenará de arañazos a los valientes que lo intenten. Cuando el gato se encuentra junto a su madre y crías, dejaremos que sea la propia madre la que limpie al pequeño gatito, tocándolo lo menos posible puesto que la madre identifica a sus crías con el olor.

La higiene en los gatos siameses

Cuanto antes los bañes, antes pierden el miedo al agua.

Además de los baños, tampoco se debe olvidar el cepillar el pelo del animal. Como tienen el pelo corto no hace falta hacerlo todos los días, pero sí al menos una vez a la semana para que no se creen bolas de pelo ni otros problemas que pueden obstruir su tránsito intestinal.

El otro punto a tener en cuenta son las uñas. Éstas no deben tocarse a no ser que lo recomiende un veterinario. Si se cortan las uñas del gato sin saber cómo hacerlo se le puede hacer un verdadero daño. Normalmente el gato limará sus uñas él mismo, para lo que, a no ser que queramos ver estropeados nuestros muebles, una opción interesante será prepararle uno o varios postes para rascar.

Por último, resulta vital desde bien pequeños colocarles una bandeja sanitaria, que deberemos cambiar de forma regular llenándola con arena y con piedras, además de lavar con agua y también desinfectar la bandeja donde el animal deposita sus necesidades.

 Vídeo del gato siamés

Vídeo de un gato y una dueña interactuando.

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