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Lobo blanco

Canis Lupus Arctos

El lobo blanco, también conocido con el nombre de lobo polar o lobo ártico, así como con el nombre científico Canis Lupus Arctos, es una subespecie del lobo que habita en zonas frías por distintas partes del planeta.

Características de los lobos blancos

Los lobos blancos son más pequeños que el lobo común en la mayoría de los casos, siendo su longitud de entre uno y dos metros contando la cola. Los machos son más grandes que las hembras y la altura de estos animales varía de los 63 a los 78 centímetros, siendo mucho más compactos también que los lobos comunes. Su peso medio es de 45 kilos, pero se han encontrado ejemplares de gran tamaño, de hasta 80 kilos de peso. Normalmente tienen las orejas pequeñas y así consiguen aguantar mejor una buena temperatura corporal incluso cuando hace mucho frío.

Estos animales, en su entorno natural, pueden llegar a vivir entre siete y diez años, aunque algunos ejemplares han llegado incluso a los dieciocho años viviendo en cautividad. Se trata de una especie de lobos que nacen con el pelo de color gris, y éste se va aclarando conforme se hacen mayores. A los tres meses ya lo tendrán del todo blanco. Son unos animales muy ágiles y sus ojos tienden a ser de color entre café oscuro y amarillo brillante.

Hábitat del lobo blanco

Los lobos blancos o árticos viven en las islas árticas de Canadá y también en las costas del norte y del este de Groenlandia, aunque no habitan en los témpanos de hielo. Viven en zonas muy ásperas con inviernos oscuros y largos. Se les puede encontrar en su medio natural, como caso excepcional a lo que sucede como otras especies de lobos, ya que al tratarse de un entorno tan frío, en muy pocas ocasiones se topan con presencia humana.

Además estos animales se distribuyen también por Norteamérica y pueden sobrevivir con temperaturas de hasta -30 grados porque tienen mucho pelaje grueso que les sirve de aislante contra el frío.

Lobos blancos

¿Qué comen los lobos blancos?

La dieta de los lobos blancos es carnívora. Se trata de animales que se alimentan desde de focas hasta de zorros árticos pasando por todo tipo de aves, e incluso por bueyes y por liebres árticas. Estos animales emplean una técnica para cazar que requiere que se coordinen todos los miembros de su manada y normalmente no persiguen a sus presas rápidamente, sino que lo hacen con tranquilidad durante mucho rato hasta que las agotan.

En cada comida pueden llegar a ingerir hasta nueve kilos de comida y suelen ser las crías más débiles las que se cansan antes. Cazan a casi todas sus víctimas porque las rodean y las intimidan con sus colmillos, con lo que es imposible que huyan, aunque se trata de animales de mayor tamaño.

Reproducción del lobo blanco

En cuanto a la reproducción del lobo blanco, se trata de una especie en la que en manadas pequeñas se suelen aparear solamente el macho alfa y la hembra beta. En cambio en manadas más grandes también lo hacen otros lobos. Como es muy difícil poder cavar en el hielo y la piedra ártica, los lobos suelen usar huecos entre las piedras, agujeros en el suelo y cuevas a modo de nidos o guaridas para poder dar a luz y ubicar a las crías.

Las madres suelen parir a final de mayo o a principios de junio, normalmente un mes antes que el lobo común. Tienen muy pocas crías y éstas se quedarán con las madres hasta los dos años de edad.

Estado de conservación del lobo blanco

Estado de conservación

Los lobos árticos son unos animales mamíferos que cazan en manada, sobre todo a otros mamíferos, pájaros y bueyes típicos de las zonas en las que habitan. Si no pueden encontrar animales de gran tamaño también cazan liebres y otros animales más pequeños. Como hay muy pocas plantas para pastar y por tanto muy poco alimento, tienen que recorrer áreas muy grandes para encontrar comida, e incluso a veces se alimentan de alces.

Su expectativa de vida es de hasta siete años en su estado natural y no tienen muchos depredadores, pero en muchas ocasiones mueren a manos de osos de gran tamaño y también de otros lobos. Pero, por supuesto, sin duda la mayor amenaza para el lobo es el humano, ya que ocupa el puesto número uno en el ranking de depredación a los lobos árticos. Las causas principales son la caza furtiva e ilegal en menor medida, y la invasión de su hábitat así como, por supuesto, el cambio climático. Aún así, es la subespecie de lobo que menos riesgo tiene de extinguirse, ya que se mantiene bastante alejada de las comunidades humanas.

Evolución de la raza

A pesar de que aún en la actualidad el cómo han evolucionado los lobos árticos todavía es objeto de debate entre estudiosos de esta especie y diversos expertos, la mayoría de ellos coinciden en que se trata de una subespecie que evolucionó de otros caninos hace ahora ya más de 50 millones de años. También se cree que fue debido a la Edad de Hielo por lo que este tipo de lobos terminaron justo en estas regiones tan frías.

Los lobos blancos fueron unos animales que consiguieron desarrollar una anatomía muy fuerte, lo que les permitió poder adaptarse a unas temperaturas muy frías y extremas. Además, estos animales también aprendieron a poder sobrevivir almacenando la grasa en sus cuerpos, por si tenían que pasar días sin comer, y fueron los individuos que reunieron estas características los que consiguieron sobrevivir con el paso del tiempo.

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