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Camello

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Los camellos son unos animales originarios de las zonas más secas y también de los desiertos de Asia. Son unos mamíferos de gran tamaño cuya característica principal es su peculiar jorobo. Realmente se originaron en América pero emigraron a Europa, Asia y África en el período glacial. Actualmente existen tres familias diferentes: el camelus dromedarius, que tiene solamente una joroba, el ferus y el bactrianus, el que ha sido domesticado.

Características de los camellos

Los camellos son unos animales con una esperanza de vida que puede llegar incluso a los 50 años. Los camellos adultos pueden llegar a medir casi dos metros en sus hombros y más de dos en la zona de la joroba. Aunque mucha gente no lo sabe, se trata de unos animales que pueden llegar a correr a una velocidad constante de 40 km por hora y a hacer sprints de 65 kilómetros por hora. Estos animales pueden alcanzar pesos que van desde los 300 hasta casi los 700 kilos.

En su cuello, los machos cuentan con un órgano especial que se llama duola y que es una especie de bolsa que se infla en su boca cuando están en celo, con la finalidad de poder atraer a alguna hembra. Actualmente existen en camelus ferus, que es el camello salvaje, el bactrianus, que es el domesticado y el dromedario, que cuenta con una joroba solamente. Como razas extintas cabe mencionar al camello gigante, al sivalensis y al sirio.

Se trata de animales rumiantes que no tienen cuernos ni hocico y cuentan con unas patas muy largas y también flacas. En cuanto a sus colores, pueden adquirir todo tipo de tonalidades marrones y en algunas ocasiones incluso se han registrado ejemplares blancos o negros. Las orejas de estos camellos son pequeñas pero tienen buen oído, y sus ojos son grandes y cuentan con unas buenas pestañas a modo de protección.

Sus pies son anchos y planos, muy estables y con unas plantas que les sirven para protegerse de las altas temperaturas. Cambian su pelo en los meses de primavera y tienen una piel seca y muy dura, similar a callos, en sus rodillas y en su pecho que les son de utilidad cuando se arrodillan o se paran a descansar.

Su boca es muy grande y sus dientes muy afilados. Si es necesario los pueden utilizar incluso para defenderse de sus depredadores. No mastican la comida sino que, como son rumiantes, la repiten y la mastican más tarde si ésta les es indigesta.

En cuanto a su nariz, cuentan con unas fosas nasales especiales adaptadas para que no les penetre la arena. Su cola puede llegar a medir hasta cincuenta centímetros y es similar a una cuerda. Estos animales no toman apenas agua e incluso pueden pasar largo tiempo sin comer si no encuentran nada que satisfaga su apetito.

Aunque son capaces de sobrevivir a la deshidratación, cuando se ponen a beber pueden llegar a ingerir muchísima agua, incluso cantidades que serían capaces de matar a cualquier otro animal aún de mayor tamaño, ya que su especial metabolismo les ayuda a almacenarla en su circulación. Los camellos son utilizados como animales para cargar, pero en muchos casos también se utiliza su leche, que es realmente nutritiva, e incluso se utiliza su piel y se come su carne.

Son animales que no se ahogan ni sufren excesivo calor, aunque no sudan ni traspiran casi nada. Los camellos pueden subir bastantes grados por encima de su temperatura corporal sin empezar a sudar, logrando así perder muy poca agua. Se trata del único mamífero que cuenta con esta característica. Además, cuando se encuentran en grupo y en un momento de descanso, se frotan unos con otros para evitar tener todavía más calor.

Camellos

Comportamiento de los camellos

Los camellos son animales pasivos, pero si se ven amenazados pueden escupir, dar patadas e incluso llegar a morder para lograr escapar de sus depredadores. Su saliva produce ardor a cualquier ser vivo, sobre todo si cae en los ojos. Por lo general, los camellos tienen un carácter pasivo. Pero, para su defensa, suelen utilizar las patadas o lanzan saliva, que produce ardor en contacto con los ojos.

Los camellos salvajes tienden a formar grupos pequeños que van desde los cuatro hasta los seis individuos. Son unos animales muy inteligentes y precavidos y en cuanto adviertan algo de peligro comenzarán a andar de forma rápida para alejarse lo antes posible de la zona, no sin antes levantar su mirada en signo de alerta.

Son animales bastante impredecibles pero, aunque suelen tener la mala fama de ser animales cabezotas y malhumorados que escupen enseguida y dan patadas, esto es falso. Se trata de animales tranquilos y que están de buen humor. Incluso, en el caso de los camellos domésticos, puede llegar adquirir vínculos con los humanos y son muy inteligentes. Cuando se les utiliza para cargar peso, rugen y hacen ruido, pero no lo hacen porque estén enfadados, sino porque están haciendo un esfuerzo (como cuando una persona levanta peso).

Alimentación de los camellos

Los camellos son unos animales capaces de aguantar hasta una semana sin comer nada ni beber. Se trata de unos animales herbívoros, que se alimentan de plantas o de casi toda la vegetación que encuentran a su paso, incluso cactus, hojas, maleza, semillas y ramas secas.

Cuando viven con personas les gusta comer avena y trigo, todo tipo de hierbas y de hojas y, sobre todo, dátiles. Cuando viven en estado salvaje, se trata de unos animales que suelen desplazarse a las zonas de lluvia en busca de todo tipo de pasto, dejándose ayudar incluso por personas para poder llegar a estos lugares y alimentarse mejor.

Como dato interesante cabe reseñar que pueden almacenar mucha comida en su joroba, que se trasformará en grasa y les alimentará, pudiendo llegar a almacenar hasta 36 kilos de comida. Es así como sobreviven cuando no tienen nada de qué alimentarse o para beber.

Reproducción de los camellos

Los camellos son unos animales cuya gestación dura aproximadamente trece meses. En la mayoría de los casos las hembras suelen dar a luz a un solo camello. Las crías consiguen moverse tras pocas horas de nacida pero permanecerán con las madres hasta que cumplan los cinco años de edad, teniendo en cuenta que su esperanza de vida es de unos 40 años. Los camellos domésticos que se utilizan para trabajar son aptos desde los 10 hasta los 25 años, pues más tarde ya estarán muy castigados para poder trabajar. Suele tener una cría cada dos años, con lo que no se trata de unos animales con una tasa de reproducción muy alta.

Depredadores de los camellos

Desde hace más de diez años los camellos son una especie en peligro de extinción. Su principal enemigo no es otro que el ser humano, ya que cuentan con muchos problemas de conservación debido a los territorios en los que habitan, dónde los pastores quieren que puedan pastar sus animales. También se les caza con fines deportivos y si no se toma en serio su conservación, en pocos años su población podría verse drásticamente reducida.

En la actualidad, la fundación Wild Camel Protection Fundation trabaja para proteger a estos animales y luchar contra la destrucción de sus hábitats, destacando sobre todo la creación de una reserva natural para los camellos salvajes.

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