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Educación canina

Educación canina

La comida separada

El perro debe comer antes o después de sus dueños pero nunca molestarles ni acercarse mientras ellos lo hacen. Y, por supuesto, nunca obtener nada de comida de ellos mientras comen. Es importante no ceder a la tentación o a los gemidos del perro. Hacerlo no ayudará a la educación del perro en casa.

Su lugar de descanso

El perro debe dormir en el lugar asignado para él. Es importante que este lugar no sea una zona de paso, para que allí esté tranquilo y no se distraiga. Cuando el perro se porte mal, llévalo a su lugar sin mostrarte agresivo, aunque sí con autoridad y sin ceder.

Dominancia comunicativa

Dominante es un tono de voz firme, aunque sin gritos. Utiliza frases breves, para que el tono de la frase no se haga monótono y disminuya la convicción. Debes mirar al perro con los ojos fijos en su frente o espalda y no demasiado sobre sus ojos, ya que puede pensar que es una provocación.

Collar desde cachorro

Pon el collar al perro desde pequeño. Al principio le costará adaptarse: se rascará, se enroscará para intentar librarse de él,… pero poco a poco comprenderá que es necesario y lo aceptará. El siguiente paso es atar una ligera correa o una cuerda fina al collar, de una sustancia que el cachorro no pueda mordisquear. Deja al perro tirar de ella, hasta que la olvide. Una vez se adapte, toma la correa e incítalo a seguirte, hablándole permanentemente. Si se opone, espera a que se calme y vuelve a intentarlo. Felicítalo cuando lo haga.

Órdenes básicas

Todo cachorro debe conocer ciertas órdenes para aprender a obedecer. Éstas deben ser claras, por lo que es importante utilizar siempre la misma palabra (sonido) para el mismo objetivo. Todos los adiestradores utilizan órdenes como “Al pie”, “Acostado”, “De pie”, “A la cesta”, “Sentado”, “Quieto”, “Vamos” o “Basta”.

No saltar sobre los invitados

Es un comportamiento habitual y difícil de quitar, pero posible. Sal discretamente de casa y vuelve a entrar por la puerta principal. Tranquilo, el perro presenta una mala comprensión del tiempo y no comprenderá que acabas de marcharte. Te recibirá con su salto acostumbrado. Cuando lo haga, regáñalo con voz alta tan pronto como te salte encima. El “Basta” o “Quieto” te serán útiles.

Cuando vuelva a colocarse a cuatro patas, inclínate y colócalo en la posición sentada. Felicítalo a conciencia. Empieza de nuevo esta operación repetidas veces. Recuerda que cualquier aprendizaje canino se hace desaprobando el comportamiento malo y felicitándolo cuando es bueno.

Calificación: 4.5/5 (2 votos).

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